domingo, 3 de diciembre de 2017

¿Tienes un "jefe por accidente"?

Parece un título de una comedia o parodia, pero estos personajes existen. En nuestro continente con una penosa frecuencia. Pero, ¿qué es un "jefe por accidente"?

Más exactamente es un "jefe con suerte" o por el azar. Es decir, ha alcanzado su cargo por relacionarse con el empresario, dueño o alguien de la directiva de una empresa, por pura casualidad pues. En algunas ocasiones por casarse con alguien  —como los feudos y reinos antiguos—, consiguiendo una relación más estrecha en una organización. En otras ocasiones es por antigüedad o hasta le entregan el cargo por "no haber alguien más fiel" (esto último me han dicho ocurre mucho en la administración pública).

Es oportuno aclarar que no todos los "jefes por accidente" ejercen mal su gestión. Aunque hay, desde mi humilde perspectiva, una pasmosa casualidad entre la forma como llegaron al cargo y cómo lo ejercen.

A continuación algunos factores que he notado y qué hacer para lidiar con ellos.


  1. FACTOR MIEDO. El momento del parto fija improntas en el recién nacido, dicen algunos. Del mismo modo, la forma de llegar al cargo puede dejar huellas en el jefe por accidente y generar en él un miedo constante a ser destronado. A veces se refleja en cómo genera instrucciones: intimida, levanta la voz, parece ocupar más espacio físico cuando ordena, casi siempre permanece de pie o se levanta cuando usted está sentado. En fin, hay muchas señales. ¿Qué hacer? Déjele claro desde el principio que usted no es una amenaza y procure ser sincero si halaga cierta cualidad, pues, aunque puede pensar mucho en lo que le dicen, en general no son tan estúpidos.
  2. FACTOR ERROR. Como el jefe por accidente debe mantener el mito de que ha sido "la mejor elección" pese a la forma como llegó al cargo, suele ser perfecto. Sí, el nunca comete un error. ¿Cómo suelen resolver esta falacia? Lamentablemente, algunos la resuelven dejando de gerenciar, que es peor que hacerlo mal. ¿Por qué? Porque la falta de gerencia es una pesadilla. Hasta la cucaracha cuando le quitan la cabeza sigue caminando a algún lado. Pero un departamento u organización sin cabeza, no va para ninguna parte, no hay rumbo que corregir. NO HAY. Además, es una pesadilla para subalternos y homólogos. Pues el jefe por accidente siempre le acusará: si usted toma la iniciativa ante su inacción, le recriminará de altanero e irrespetuoso; si usted espera que decida, entonces le expondrá como un perezoso y dirá que a usted "si no se le manda no trabaja." Algunos jefes por accidente son tan descarados que apelan al humor para encubrir su carencia de liderazgo. ¿Qué hacer? Procura dejar por escrito protocolos, instrucciones, minutas, todo lo que te sirva de respaldo, usa mucho el correo electrónico para ello. 
  3. FACTOR TIEMPO. Recuerde que este personaje querrá permanecer el mayor tiempo posible en el cargo. No obstante, suelen dedicar bastante tiempo durante el día en negocios alternativos, pegados al móvil, ya sea hipnotizados en mensajería o hablando como locos por el manos libres mientras caminan en la oficina de un lado a otro. Suelen hacer señal de alto con la palma de la mano si te atreves a entrar para entregar un reporte, solicitar una autorización o simplemente informar una novedad. ¿Qué hacer? Estudia su rutina. Escoge los mejores momentos para obtener su atención y si es algo que surge de repente, llámalo al móvil o envíale un mensaje instantáneo. 
  4. FACTOR MADUREZ. Como el jefe por accidente no llegó por méritos profesionales a su cargo, a veces no sabe cómo ganarse el respeto del personal a su cargo. Tal vez todo en la vida se le ha dado fácil o como decimos en estos lares "nació enmantillado." Entonces, a veces son muy emocionales o actúan como los niños cuando no tienen un juguete. Por cierto, también es común que se apasionen por un tema o hobbie y hablen de él con más pasión que de las actividades de la empresa. Son como niños. ¿Qué hacer? Escúchalo. Aunque desees matarte e imagines arrojándote por la ventana. Hazle preguntas sobre su hobbie o sobre su relato, pon la mejor cara de curiosidad que tengas. Tal vez recabes información que te resulte útil para luego captar su atención y exigir respetuosamente que mueva el trasero y tome decisiones. 
Esta no es una receta. Algunos jefes por accidente son realmente buenos y aprovechan la oportunidad para crecer, madurar como líderes y formar un equipo exitoso y proactivo. Cada jefe por suerte es distinto, a cada uno los factores señalados los influyen en intensidad variable. "Cada jefe es un mundo", así que no podemos encasillarlos, sea que hayan escalado por méritos o no.

Por favor, si has observado otros factores, o tienes alguna experiencia qué compartir, ¡COMENTA! Tus comentarios son bienvenidos, y si no estás de acuerdo, ¡pues mejor!  

Si, por casualidad, eres un jefe por accidente, explota tu situación para gestionar como un campeón. Recuerda, la principal fuente de sabiduría es tu staff. El respeto genera respeto. Si los tomas en cuenta en la subida, ya verás que contarás con ellos si, por las vueltas de la vida, te toca ir de bajada.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El artículo es una copia de la realidad de la empresa en la que trabajo, pero me esta dando una visión distinta sobre mi jefe a quien percibo o hasta hoy percibo que es un "jefe por accidente" (trabajo en la administración pública); sin embargo, el pasar de los años ha demostrado madurez, paciencia y ha obtenido algunos logros para la empresa. Es importante tomar en cuenta el peso que tiene la "lealtad" que se tiene en los actuales momentos para permanecer en un cargo de algún organismo oficial; situación que considero prejudicial y riesgosa.

Resiliencia Ocupacional dijo...

Saludos. Gracias por tu comentario. La integridad siempre rinde sus frutos. A veces las lealtades políticas pueden ser difíciles de manejar, pero quienes llevan la jefatura suelen mantener a un trabajador eficiente y respetuoso aunque no comparta sus ideologías. ¡Muchos éxitos!

¿Cuál es la clave del éxito?

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