miércoles, 15 de febrero de 2017

Cómo recuperarse de un fracaso laboral —Parte 1


¿Quién desea fracasar en su carrera? Nadie. Al menos nadie en su sano juicio. El éxito en nuestra profesión es una de las fuentes de satisfacción en la vida y una señal de nuestro crecimiento como personas.

Ahora bien, si nos enfrentamos a un fracaso laboral, ¿qué puede ayudarnos a sobreponernos? Antes de responder, se debe aclarar que no existen fórmulas para la resiliencia. No obstante, sí existen principios generales que coadyuvan a restablecernos como seres productivos y madurar.

Primero, se debe tener presente que un fracaso laboral para una persona puede no serlo para otra. Por ello es oportuno definir qué es un fracaso laboral: es todo aquel evento adverso a nuestro desarrollo profesional. Podría ser un despido, una renuncia forzada, un cambio de puesto de trabajo, un nuevo empleo con un ingreso más bajo o en un área que no nos gusta, pérdida de la confianza ante la empresa por un error cometido, traslado a otra ciudad, cambios o improvisación de los horarios, mayor carga de trabajo, estancamiento…

Este es el primero de una serie de tres artículos sobre acciones útiles para recuperarse tras un fracaso laboral. En realidad, son principios, que, llevados a la práctica pueden resultar muy efectivos para la resiliencia ocupacional.

El orden y la limpieza

¿Cómo puede ser el orden algo útil cuando se pasa por un fracaso laboral? ¿Qué tiene que ver la limpieza? Pues bien, ante una situación adversa, una respuesta de brazos caídos puede ser natural. Podríamos quedarnos como desactivados, desmotivados, inertes, o apáticos ante el problema.
Por ello, el orden y la limpieza son eficaces. El orden exige capacidad de pensar, mover cosas y agruparlas, organizarlas,  disponerlas de manera práctica. Mientras que la limpieza cambia la apariencia nuestro entorno, lo embellece y contribuye al mantenimiento de valiosos bienes.  Ambos exigen de usted movimiento, acción, empeño, esmero, en fin… amor por lo que es suyo.

Tras un huracán, las labores de reconstrucción iniciales pueden ser tímidas. Se van recogiendo  despojo del vendaval uno por uno con lágrimas y suspiros. Sin embargo, a medida que se van recogiendo y se unen más manos amigas, la acción de recuperación va cobrando fuerza y cuando menos se piensa, la comunidad ha rencausado su vida.

Lo mismo pasa tras un fracaso laboral. Ordenar y limpiar es un principio precioso. Si es necesario, saque tiempo extra o llegue más temprano. Si ha perdido su empleo, entonces ordene y limpie su puesto de trabajo antes de entregarlo. No se deje llevar por la amargura. Piense en que le gustaría que hicieran lo mismo por usted. Si perdió su trabajo y debe empezar a buscar, ordene y limpie su casa. Busque tutoriales y repare cosas. No se eche a morir.

En su nuevo puesto o empleo, mantenga su sitio limpio y ordenado. Tampoco se obsesione como si fuese el personaje de “Robotina”, limpiando y ordenando. Recuerde: no es actuar para olvidar el fracaso, es actuar para superarlo.

Tal vez usted piense que en sus nuevas circunstancias será duro “surgir de nuevo”. Pero manteniendo su nuevo entorno limpio y ordenado está transmitiendo un mensaje incalculable: “soy digno de confianza; me quiero y cuido cuanto me rodea”. Eso vale mucho más que mil títulos universitarios. Por otro lado, advierta que usted no lo hará para ser visto, esa es una forma de adulación indirecta muy ridícula. Usted lo hace por su propio bien y el de sus semejantes.

En el aspecto práctico, recuerde tener siempre los implementos necesarios para el orden y la limpieza. Productos, herramientas y utensilios. Sea abierto a nuevas recomendaciones de cómo guardar, colocar o almacenar cosas. Tenga cuidado con los productos de limpieza, escoger el inadecuado puede estropear un equipo costoso. Preste mucha atención. No haga por hacer. Pida consejos. Ordene y limpie con actitud, si puede cante o tararee. Póngale cariño.

Verá cómo todo es parte del éxito, ¡adelante!

¿Cuál es la clave del éxito?

Presentación en Slideshare